Catalina García sitúa la biodiversidad como elemento clave en los sistemas agrarios, resaltando la importancia de mantener una variedad de especies en los cultivos para garantizar la sostenibilidad y la resiliencia frente a enfermedades o cambios climáticos.
En este sentido, la diversificación de cultivos no solo contribuye a la conservación de la biodiversidad, sino que también puede aumentar la productividad y la rentabilidad de los sistemas agrarios. Un ejemplo de esto es la práctica de cultivos intercalados, donde se siembran diferentes especies en un mismo terreno para maximizar el uso de recursos y reducir la incidencia de plagas.
Además, la biodiversidad agrícola no solo se refiere a la variedad de cultivos, sino también a la preservación de razas autóctonas de animales y plantas, que pueden adaptarse mejor a las condiciones locales y ofrecer productos únicos en sabor y calidad. Por ejemplo, la crianza de razas locales de ganado puede contribuir a la conservación de especies en peligro de extinción y a la diversificación de la oferta alimentaria.
En resumen, Catalina García destaca la importancia de integrar la biodiversidad en los sistemas agrarios como una estrategia clave para promover la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y la conservación del medio ambiente. La diversidad de cultivos y razas locales no solo beneficia a los agricultores y consumidores, sino que también juega un papel fundamental en la protección de la naturaleza y la biodiversidad en general.
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