La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación ha respaldado un proyecto liderado por un equipo de investigación de la Universidad de Sevilla que ha revelado las relaciones alimentarias entre organismos de tres lagos alpinos en Sierra Nevada, utilizando una técnica basada en marcadores químicos. Esta investigación, pionera en España, ha permitido evaluar la organización de estos ecosistemas extremos y prever su estabilidad frente a cambios ambientales.
Los lagos alpinos de Sierra Nevada analizados, La Caldera, Cuadrada y Aguas Verdes, se caracterizan por su altitud, bajas temperaturas y escasez de nutrientes. A diferencia de otros ecosistemas acuáticos, estos lagos no albergan peces ni vertebrados, por lo que la red trófica depende principalmente de microorganismos, plantas acuáticas e invertebrados.
El uso de isótopos estables de carbono y nitrógeno ha sido fundamental en este estudio, permitiendo reconstruir las cadenas alimentarias sin necesidad de observar directamente la dieta de los organismos. Los resultados revelaron que estos lagos presentan redes tróficas cortas y simples, donde muchas especies comparten los mismos recursos alimentarios, mostrando un alto grado de oportunismo alimentario.
La Laguna Cuadrada exhibió una red trófica corta y simple, mientras que la Laguna de Aguas Verdes presentó una red algo más compleja debido a la diversidad de fuentes de alimento y microhábitats en su entorno. Por otro lado, la Laguna de la Caldera, alimentada únicamente por el deshielo, mostró valores elevados de nitrógeno, indicando pocas fuentes primarias de alimento y más relaciones de depredación entre los organismos.
Este estudio, financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y Fondos NextGeneration de la Unión Europea, destaca la importancia de comprender cómo se estructuran las redes alimentarias en ecosistemas extremos como Sierra Nevada. Estos hallazgos servirán para avanzar en el conocimiento de las especies alpinas y la importancia de las lagunas de alta montaña como laboratorios naturales para estudiar el funcionamiento de los ecosistemas.
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