El incienso es uno de los elementos más característicos de la Semana Santa y de cualquier celebración religiosa cristiana en Sevilla. Esta mezcla de resinas naturales, aceites esenciales y especias, al arder, libera un aroma reconocible y agradable que ha acompañado los ritos religiosos desde tiempos antiguos.
Según Jesús Luengo Mena, profesor de liturgia en el Instituto de la Diócesis de Sevilla, el uso del incienso en celebraciones religiosas se remonta al Antiguo Egipto. Durante la liturgia, se destaca la importancia de que el incienso sea lo más puro posible, aunque puede contener alguna mezcla sin perder su esencia.
En las procesiones, el incienso es llevado por los incienciarios, quienes lo queman delante del paso para bendecir a los titulares. Este grupo, formado por acólitos, también participa en los cultos de las hermandades durante la Cuaresma, recibiendo una formación específica para su labor.
En Sevilla, la venta de incienso se intensifica durante la Cuaresma, con una amplia variedad de opciones disponibles. Desde pastillas de carbón hasta bolsas de incienso con diferentes aromas, los precios oscilan entre los seis y los 94 euros, dependiendo del tamaño y el material de los incensarios.
La Semana Santa en Sevilla no solo tiene un componente litúrgico importante en el calendario católico, sino que también conserva tradiciones como la del Cristo velado, donde las imágenes de Jesús se cubren con una tela semitransparente. Aunque algunas tradiciones se han perdido con el tiempo, muchas hermandades continúan manteniendo rituales simbólicos durante las procesiones.
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