La consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, María del Carmen Castillo, y el consejero de Turismo y Andalucía Exterior, Arturo Bernal, han suscrito un importante protocolo para promover e impulsar la Formación Profesional en Andalucía, con el objetivo de mejorar la empleabilidad de los jóvenes en el sector turístico.
Este acuerdo entre ambas consejerías busca alinear la oferta formativa con las necesidades reales del sector turístico, fortaleciendo la formación práctica de los estudiantes pertenecientes a diversas familias profesionales. Entre ellas se encuentran Hostelería y Turismo, Actividades Físicas y Deportivas, Comercio y Marketing, Administración y Gestión, Agraria, Edificación y Obra Civil, Electricidad y Electrónica, Imagen Personal, Instalación y Mantenimiento y Servicios Socioculturales y a la Comunidad.
La colaboración incluye una fase de formación en empresas u organismos equiparados, que permitirá a los estudiantes adquirir experiencia real y competencias adaptadas al mercado laboral actual, especialmente en áreas clave como la digitalización, la sostenibilidad y la gestión de destinos turísticos.
Este enfoque busca fortalecer la Formación Profesional como un pilar fundamental para garantizar la preparación de profesionales bien formados e innovadores, capaces de afrontar los desafíos del sector turístico. En el próximo curso, se ofertarán un total de 168.447 plazas de nuevo ingreso, de las cuales 1.460 son de nueva creación.
Por su parte, Arturo Bernal ha destacado la importancia de la formación como base estratégica para el sector turístico, que emplea a más de medio millón de personas en Andalucía. Se busca que el turismo sea un sector de desarrollo profesional continuo, ofreciendo estabilidad laboral y oportunidades de crecimiento a lo largo del año.
La cualificación y la excelencia en la atención al cliente son valores diferenciales que impulsan la fidelidad del visitante y fortalecen la competitividad del sector. La formación especializada contribuye a la modernización del sector y a la capacidad de respuesta a los nuevos retos, promoviendo un turismo más sostenible, competitivo y orientado a la calidad.
El protocolo establece diversas líneas de actuación, como la promoción de plazas para la formación en empresas, el incremento del número de alumnos en estas enseñanzas, y el desarrollo de competencias profesionales a lo largo de la vida para una mejor inserción laboral y una oferta ajustada a la demanda del mercado.
FUENTE
